lunes, 9 de abril de 2018

DE BUENOS Y MALOS

   Y la primavera que no llega, que diría Jarabe de Palo.

   Qué pereza volver a lo mismo -La nube no termina de pasar-. Qué tristeza más absoluta me parece el tener que retornar a tiempos pretéritos; irónico deja vu. ¿Por qué hay que caer de nuevo en lo extra-deportivo? Y lo que duele más aún: tener que dar aire de nuevo a la masa de ‘seguidores’ enfurecidos que volverán una vez más a incendiar el panorama mundialista con sus insultos y malos modos. Una especialidad tan hermosa como apasionante y que nunca ha entendido de fanatismos y sí muy seguida por un público versado en la materia.

   Casualmente son ya casi tres años cuando comencé a escribir mis pensamientos y reflexiones sobre este mundillo del que disfruto y del cual me siento incondicional seguidor. Desde que tenía nueve años y devoraba los Motociclismo que mi hermano acostumbraba a comprar allá por el ’74. Lo llaman blog, pero yo no soy blogger. Mi escasa periodicidad y la baja influencia de mis escritos, hacen de ello un simple medio para plasmar únicamente lo que me llama la atención y motiva para dar mi punto de vista. Casualidades de esta vida han hecho que me haya puesto manos a la obra después de un tiempo sin meter mano al PC y por causas aparentes a las de entonces. No voy a volver a repetir cual es mi posición frente a lo que opino de la figura de Valentino Rossi, pero si tienes algo de tiempo y quieres ponerte al día puedes pinchar aquí.

   Lo que sucedió este fin de semana en la carrera de Moto GP en el Circuito de Termas de Río Hondo (Argentina), no es más que un desafortunado episodio, fruto, en principio, de una mala gestión de la carrera y un exceso de fogosidad por parte de un Marc Marquez ambicioso que no permite que sea ganado ni por su propia sombra. Los mismos que motivaron una serie de catastróficas desdichas y un cierto regusto a enfrentamientos pasados, de heridas infectadas y sin curtir. Ecos de un pasado #Sepang15, y que tienen su inicio en plena parrilla de salida de la prueba. Una caótica salida administrada por una organización que no lo es menos, la que no deja de sorprendernos cada vez que encuentran un escenario de carrera poco habitual.

   La cagada numero uno por parte de Dirección de Carrera, fue la de tomar la decisión de formar una nueva parrilla aunque más retrasada (25 posiciones) con respecto al australiano Miller, que había sido el único en calzar slick para la carrera y por la que el resto de pilotos no quiso apostar, pasando todos en la vuelta de formación a pit lane para retirar los de mojado. El reglamento contempla para los pilotos que realicen dicha maniobra comenzar la carrera desde ese lugar, pero claro, no es lo mismo hacerlo con 23, por lo que arruinaron una posible victoria al aussie en pro de la seguridad. A ésta le seguiría la de permitir a Marc salir desde su posición una vez se le había calado la moto, retrocediendo a su lugar con la moto en marcha. Un caramelito que le retirarían de la boca en forma de ride trhoug y que encendería sin duda a un Marquez que se veía vencedor del GP gracias a la ventaja conseguida con respecto a sus seguidores.

   Nada de lo sucedido puede servir de excusa para disculpar las maniobras que un fogoso Marc haría posteriormente. Tampoco creo que se sintiera orgulloso pasadas unas horas. En la primera entrando con el estoque, arremete contra un lento Aleix Espargaró que sufría los problemas de motor en su Aprilia, y que la misma le sirve para que Dirección de Carrera vuelva a sancionarle con la perdida de una posición. Para terminar su remontada en el lance con Valentino Rossi en la curva 13 cuando yá se llevaban 21 giros dados en carrera. Un espacio inexistente por el que Marc vería hueco, pero al que su distancia real acaba por terminar en una embestida al italiano, que se ve desplazado hasta la hierba donde terminará cayendo; aunque tengo mis dudas de si podría haberse evitado. Valentino es tan sibilino que le creo capaz de exagerar aún más su desgracia con el simple propósito de atizarle mejor al español y buscar así un escenario de tintes dramáticos. Domina el medio interpretativo a las mil maravillas. Por este motivo Marc recibe su tercera sanción, que le relega a la plaza dieciocho después de haber logrado remontar hasta la quinta, saliendo de esta prueba con un pobre bagaje de cero puntos.    

   Después de este escenario la tormenta está en camino -la primavera sigue sin aparecer- y no precisamente la que se habría encargado de mojar la pista durante todo el fin de semana. No había que ser muy listo para darse cuenta que el italiano tiene todavía cuentas pendientes con el español, y que de haber sucedido el incidente con cualquier otro piloto de la parrilla, Zarco incluido, -con el que ya protagonizó un episodio parecido en el Circuito de Philip Island ’17, donde el francés dejó su neumático delantero marcado en el mono del piloto Movistar- no estaríamos ahora hablando de esto; hablando del francésfinalmente en este GP se ha ido de rositas por protagonizar un episodio muy parecido al de Marc con Rossi, desplazando a Dani Pedrosa en una entrada imposible con toque incluido, para terminar cayendo al verse arrinconado en la zona húmeda. 

   Yo entiendo el enfado de un piloto cuando le arruinan un resultado en carrera o ponen en peligro su integridad por errores de otros. Pero estos episodios se vienen dando constantemente y desde tiempos inmemoriales. Límite y ambición son difíciles de gestionar en una prueba y su regulación sólo depende de las partes implicadas en el campeonato, organizadores y pilotos para que no torne a un color de tonos dramáticos. Pero toda la seguridad del mundo no va a evitar que sigan ocurriendo este tipo de episodios… A dios gracias, porque ponen la chispa que falta en cualquier prueba, el ADN de los pilotos valientes que son los que emocionan y el ingrediente que da sabor a las carreras.

   Pero a Rossi no le interesa para nada ver este lance como un error más de un piloto que ha tenido un mal día. Su interés pasa por ‘enmierdar’ aún más este deporte. Seguir alimentando un ego que parece no tener fin y por el que gracias a él continúa aferrándose a un certamen, donde sus organizadores, no se hacen a la idea de perderlo. Una guerra abierta que se prolonga desde aquel Octubre de 2015 y que ha permanecido dormida y silente, aunque presente por una de las partes. Cierto que Marc se merece salir con cero puntos de este GP. Incluso me atrevería a decir obligándole a salir en última posición en el COTA, pero lo que no debe aguantar es el insulto y el escarnio al que se ha visto sometido por parte de un piloto al que, posiblemete, se le atribuyen muchos más comportamientos antideportivos y encuentros desafortunados, tanto dentro como fuera de la pista. Ha vuelto a echar de nuevo gasolina al fuego y sus declaraciones post carrera a la prensa resultaron vergonzosas e impropias de alguien al que sólo le apasione pilotar una moto.

    Esta es una situación muy mala porque ha destrozado nuestro deporte. Un error puede cometerlo todo el mundo, pero el viernes lo hizo con Viñales, Dovizioso, conmigo… Hoy lo ha hecho con cuatro pilotos.”  
     “He tenido miedo al ver su nombre en la pizarra porque sabía que venía a por mí. Ya decidirá Dirección de Carrera. A 300 kilómetros hay que respetar a los rivales”.      
   “No creo que sea inconsciente. Es mala fe. Este no es un deporte de contacto como el fútbol. Aquí te haces daño de verdad. El problema es uno, el resto no está tocando las pelotas. Si todos actuaramos así en cinco carreras no habría pilotos. Todos nos habríamos hecho daño. No me siento protegido por Dirección de Carrera”.

   O lo de reiterar que con Márquez dentro de la pista tiene miedo. ¿Miedo...? cómo puede utilizar esa palabra tan a la ligera. El único miedo al que se enfrenta Valentino es al de cerrar su etapa como piloto y a no ser el centro de todas las miradas. ¿por qué alguien que todavía cuenta con tanta fama y admiración -aún a falta de resultados- en este mundillo necesita acaparar todavía más? Su ego no se ve saciado. No sólo se hace la victima, sino que además exagera la situación, y el problema es que muchos profesionales y seguidores se lo creen y seguirán haciéndole la ola durante mucho tiempo. Muy mala receta. Para mí este piloto perdió el norte hace tiempo y su poco tacto a la hora de llevar este affaire con Marc le ha llevado a comportarse de un modo poco ético. Tampoco ayuda mucho dejar el peso de sus decisiones a personajes tan torpes como Uccio Salucci. No es un bombero cualificado para el octanaje que maneja éste. Un tipo al que le viene muy grande su papel de manager/consejero o el cargo que le hayan concedido; el box de Yamaha Movistar nos mostró una imagen patética y muy friqui viendo vociferar a dicho sujeto, soltando exabruptos cual verdulera en un mercado, cuando Marc y su staff intentaban ofrecer sus disculpas. 

   No sé lo que puede ocurrir a partir de ahora y las consecuencias que deriven estos hechos. Espero que todo siga igual que hasta la llegada de este suceso y sigamos disfrutando de carreras emocionantes libres de guerras dialécticas. Pero tengo claro que para mí toda esta inquina hacia el ilerdense solo tiene un origen. Y es la profunda envidia que Rossi le tiene desde que sus opciones al título con la Yamaha volvieron a ganar enteros, tras sus dos temporadas para olvidar en las filas de Ducati, pasando a convertirse en un incomodo estorbo y el único obstáculo para retener "El Décimo". La misma que siente el maestro cuando un discípulo suyo y de menor edad, supera todas las expectativas del propio maestro. 

   Como decía San Agustín "Cuanto mejor es el bueno, tanto mas molesto es para el malo."   





  Miguel Ángel Eguía.
  @eguiaonroad



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miércoles, 7 de febrero de 2018

PRUDENCIA

                                  


  

   A buen seguro que Jorge Lorenzo echó bastante en falta una buena dosis en la campaña pasada, sobre todo con algún que otro chico de la prensa o aficionado ‘ilustrado’ que, tirando de impaciencia, ya se ocupaban de enviar opiniones mordaces poniendo en duda su calidad como piloto, sin caer en la cuenta que cinco títulos mundiales no se ganan por casualidad; esa falta de moderación y cautela siempre necesaria en cualquier crítica para poner una pincelada de sensatez. Pero claro, estamos en una etapa donde ahora mismo la provocación entre los atrevidos, vende mucho más que la prudencia

                   COMIENZA EL CURSO 2018.

   Enero es el mes elegido y, como cada año, comienza el curso para los pilotos de Moto GP. El Circuito de Sepang en Malaysia es el encargado de dar el pistoletazo y el lugar marcado en el calendario por Dorna, para estrenar la nueva tecnología desarrollada por los ingenieros durante este tiempo de espera. Ahora toca que pilotos y equipos, pongan a punto y en orden de marcha las motocicletas que a lo largo de la temporada tratarán de llevar a lo más alto.

   De entre todos los presentes en la pista malaysia, hay uno que ha brillado de manera ejemplar por encima todos, y lo ha hecho con la vuelta rápida jamás dada con una motocicleta en este circuito: 1:58.830; aún así Jorge Lorenzo, lejos de pecar de pretencioso o mandar un mensaje a todos aquellos que le ‘atizaron’ sin razón, ha querido también tirar de prudencia manifestando que “Normalmente, cuando he ido rápido en Sepang he hecho una gran temporada, pero también puede que no ocurra esta vez”, cerrando así de manera reflexiva sus declaraciones post tests con una gran sonrisa, y dejando claro al principio de las mismas, que siempre “es una gran sensación probar una moto nueva y ver que los tiempos te salen. Es difícil que pueda estar más contento de lo que lo estoy...” Y no es para menos, porque por fin al bueno de jorge, estadísticas y ritmos aparte, se le ha podido ver pilotar como a él le gusta, con su conocido paso por curva rápido y fluido; aquí aplico mi dosis de prudencia, la que siempre nos dice que unos simples test no hacen carrera y la de tener claro que Jorge (y la Ducati)es a Sepang, como el arroz lo es para una paella.

   Unos ensayos que no han tenido un claro dominador en estos tres días, pero sí que nos han dejado entrever cómo la igualdad continúa siendo seña de identidad importante en este campeonato –casi 15 pilotos en el mismo segundo el último día- y es lo que más me gusta. Por otro lado, las estrategias llevadas a cabo por los pilotos han sido de índole diversa, sobre todo en lo concerniente a ‘los favoritos’. Mientras Dani deslumbraba el primer día logrando ser el primero de la tabla en bajar de 59, y la única Honda en hacerlo tras una horda de rápidas Ducati, el segundo día los chicos del Movistar Yamaha serían los encargados de abrir la tabla separados por apenas tres centésimas, pero sin arrebatar a Pedrosa el mejor tiempo de la combinada. Un lugar en la tabla que no volverían a repetir ni Maverick, ni Rossi, al reaparecer de nuevo los fantasmas de la pasada temporada que les hacía perder el rendimiento de ambos sin conocer las causas concretas de ese bajón.

   Mientras 'los magnificos' dejaban verse en la parte alta de la tabla en algún momento, el campeón en título -y sexto (magnifico)- finalizó los tres días de un modo discreto, repitiendo el siete como presagio y señal de buena fortuna. O como tuiteo de manera hábil el brillante @jdpmad, pronosticando que Marc terminará su temporada como ha comenzado la previa: con el 7 en el bolsillo… Y es que creo que el campeón se ha dedicado a realizar muchos ensayos con el material desplazado hasta la pista de Sepang por Honda, sin centrarse mucho en vueltas rápidas y sí en ritmos constantes, para comenzar la campaña con los deberes bien hechos.

   Del resto, destacar la REGULARIDAD con mayúsculas de Miller, que con la Ducati Pramac repitió quinto de manera brillante los tres días. Parece que el cambio de marca le ha sentado bien, y soy de los que piensa que la italiana se adapta muy bien a su estilo de pilotaje. Aunque de nuevo he de aplicar prudencia, ya que todos sabemos cómo se las gasta el aussie, que no ha hecho gala de la misma regularidad desde que dio el salto al hiperespacio Moto GP...

   ...Y de Alex Rins, que terminando sexto en la tabla de tiempos augura una franca progresión dentro de las filas del Suzuki Ecstar, donde su piloto estrella, Iannone, ha comenzado el año viendo la espalda de su teórico escudero. Y es que pienso que al italiano sigue sin motivarle la moto de Hamamatsu, donde no se encuentra igual de a gusto que sobre la Ducati. Esa misma moto que hace a Dovicioso favorito en las quinielas de nuevo, si su vecino de box se lo permite, claro está…

   De prudencia también tiran los nuevos rookies de la categoría en estos ensayos, que más vale dar pasos cortos y seguros, que comenzar arruinando una temporada por las dichosas prisas. De estos, algunos más que otros, siendo el japonés Takagami el que mejor se posicionaba al término de las tres jornadas. Por fin Honda cuenta con un chico de la tierra en la categoría reina con margen de progreso. Esa primera posición en la tabla de novatos vislumbra un apoyo extra por parte de los japoneses. Aunque no quiero pecar de apresurado y quizá sea una mejor adaptación a la categoría que el actual campeón de Moto 2 FranKi Morbidelli. Es pronto.

   Mas que prudente, moderada diría, fue la participación del Rookie of the Year 2017 Johan Zarco, que se posicionó entre los diez primeros tiempos. Se ve que andan a vueltas todavía en Yamaha en busca del chasis perfecto y a él le toca pico y pala. nada que no escape a la lógica y verdadero objetivo de un test. Eso, y que no va a ser tarea fácil volver a repetir una temporada tan extraordinaria como la pasada. El francés partirá con esa presión extra para superar o, al menos, igualar la marca que posee en la actualidad. Ya lo hizo en su día ganando el Mundial de Moto 2 por segundo año consecutivo. Nada nuevo.

   El resto de la armada española con suerte dispar, empezando con un Tito Rabat al que se le ve de momento muy a gusto con la Ducati. Pero no es de extrañar, ya que no hay piloto, que pasando de una Honda satélite a la italiana no encuentre mejor ritmo. Un aspecto con tintes de semejanza a lo ocurrido con Bautista en la anterior campaña, que comenzó asombrando a los mandos de la Ducati satélite, incluso erigiéndose en ocasiones como punta, para acabar diluyendose. Aquí no ha podido probarse a fondo por una caída el primer día. Análoga situación pero a la inversa que la de Pol Espargaró, que tuvo que colgar las botas antes de tiempo debido al soberano palo del segundo día, el cual no le impidió para liderar el grupo de las tres KTM presentes, muy discretas en este Control pre-evaluación… o igual prudentes.

                    ECOS DE PRE-TEMPORADA.



   La espera ha sido larga para los pilotos, pero no menos para el aficionado de a pie, que va dejando muestra clara de su ansiedad en las redes ante la prolongada ausencia de carreras los domingos. A ello contribuyen los muchos debates que se originan por la difusión de noticias previas al comienzo de una nueva temporada cada año. Y como de costumbre las prisas de algunos por renovar contrato antes de finalizarlo en tiempo y forma, como en el caso de Viñales, hace crecer la impaciencia por saber el destino final del resto de pilotos que este año también terminan contrato, como por ejemplo Márquez, Pedrosa, Rossi o Jorge, entre otros… las prisas hay que dejarlas en la pista y como bien declaró el flamante Director del Equipo HRC Alberto Puig, “no hay que ponerse nervioso antes de tiempo. Es verdad que el mercado cada vez se mueve antes, pero normalmente un corredor busca el mejor momento para firmar, y que tenga prisa a lo mejor no es una buena señal”


   Tremendo morlaco con el que va a tener que lidiar Alberto en su nuevo cargo, sobre todo hasta que despeje las dudas sobre la renovación de sus pilotos, y mucha moderación ante la imprudencia de los atrevidos.




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   Miguel A. Eguía.


   @eguíaonroad



martes, 28 de noviembre de 2017

MAS ALLÁ DE LA RUTA DE EL ATAZAR

   Existe una ruta más allá de la conocida como “El Atazar” de Madrid. Ese lugar de culto para mucho ‘quemado’, madrileño (o foráneo), que sentado a los mandos de una R cada fin de semana, cuando el tiempo o la autoridad lo permiten, recorren su asfalto poseídos por el espíritu de las Road Races a través de este sinuoso y divertido tramo de montaña. 



   Y es que desde hace algunos años –que yo recuerde más de quince- la distancia que separan las localidades de Torrelaguna y El Atazar, se ha convertido en lugar obligado para todo aquel que busca una carretera de montaña en buen estado donde hacer subir su adrenalina a ritmo de cuentavueltas y corte de encendido. Poco más de 24 kilómetros que algunos transitan a velocidades de vértigo apareciendo después de alguna curva ciega rodilla al suelo o, en el peor de los casos, invadiendo hasta parte del carril contrario. Claro está, eso si a algún ‘iluminao’, no se le ocurre adelantarte en línea continua como en ocasiones sucede un masificado día dominguero o festivo… 

   ¿Pero quien soy yo para decidir como se debe circular por una vía abierta al tráfico, o de la forma de comportarse a los mandos de una moto? Sin embargo cuando entran en riesgo el resto de usuarios de la vía por la actitud negligente de unos pocos... De exceder los limites de velocidad en ciertas zonas creo que nadie se encuentra libre de pecado; yo confieso. Aunque siempre guardando unas mínimas reglas de tránsito y un margen de seguridad suficiente. Por descontado que mi comentario no significa ni mucho menos que sea la tónica general en la conducta de los que visitan este tortuoso tramo en la zona noreste de Madrid, pero al final ciertos comportamientos tienden a generalizarse en nuestra sociedad y más viniendo de un colectivo al que se difama sin razón y con cierta frecuencia. No hay mayor error que intentar convertir la carretera en un circuito y esto al final, de un modo u otro, lo pagamos todos.

   Pero conductas dañinas al margen, lo que me trae a estas líneas no es otra cosa que poder ampliar una ruta que se sale del citado ‘circuito’ Torrelaguna-El Atazar/El Atazar-Torrelaguna, el cual  comienza en los llanos del Casar de Talamanca (Guadalajara), con dirección a la conocida como "Sierra Pobre" de la Comunidad de Madrid y con final en la población madrileña de Puebla de la Sierra. Ya de vuelta hasta Torrelaguna, y para no volver por el mismo camino, he creado una alternativa dando un pequeño rodeo al paso por la población de Buitrago de Lozoya, localidad de gran belleza a los pies del Puerto de Somosierra, y que cuenta con un antiguo recinto amurallado que es Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural. Un trayecto donde encontraremos zonas reviradas y divertidas aptas para todo tipo de motocicletas, pero donde se moverán sin duda bastante mejor las de tipo trail/supermotard o sport turismo/naked. Todo ello disfrutando de un esplendido entorno y  rodeado de excelentes parajes.


LA RUTA.

   Comenzamos partiendo del cruce de El Casar de Talamanca (Guadalajara) dirección Mesones, Y tomando la GU-1057 hasta el cruce con la GU-1058. Tramo corto con una carretera estrecha y sin arcenes, esta comarcal nos ofrece un entremés de lo que nos espera mas adelante. Entramos ya de lleno en una retorcida bajada, templando frenos y neumáticos en tres puntos fuertes y cerrados. Sin dejar de poner especial atención a un asfalto que en ocasiones desliza como el mármol pulido (sobre todo al abordarla en sentido contrario), las poco menos de siete curvas finalmente nos dejan a la entrada del pueblo, donde iniciaremos un desvío a derechas sin dejar la misma GU-1058 que nos llevará hasta la localidad de Valdepiélagos.

   Los escasos seis kilómetros que  separan ambas poblaciones no pueden comenzar de la mejor manera; metiéndonos en faena abordamos la primera triple de derechas en subida, que me recuerda totalmente al final de la recta del Circuito de Laguna Seca –salvando distancias, claro- pero en dirección contraria y en subida, donde parece que no terminas nunca de girar tumbado a la vez que retrasas la frenada. Rematamos la corta subida con dos curvones más para encarar una nueva bajada donde dejaremos la Urbanización Lago Jaral a nuestra izquierda. Es entonces cuando vamos descubriendo el corto y leve descenso que te invita a ejecutarlo de una manera tranquila dada la poca visibilidad que ofrece por su dehesa poblada de Coscojas y la estrechez de su vía hasta que enlazamos con la M-120, la cual será reconocible debido al cambio de tonalidad que ofrece su asfalto. Ésta nos llevará en poco más de un kilómetro hasta la entrada en el casco urbano de Valdepiélagos.



   Una vez dentro del pueblo tomaremos la primera intersección a la derecha y haremos un doble giro en la misma dirección para enlazar con la M-125 que lleva directamente hasta el Cubillo de Uceda, pero que dejaremos antes para conectar con la GU-202, ya en tierras alcarreñas y con dirección a Uceda. Enganchados en esta última vía, atravesaremos la Urbanización Peñarrubia que, abandonamos enfilando una corta recta en subida donde nos espera el primer giro de izquierdas. Son casi seis kilómetros de zona sinuosa y con continuos toboganes que hará las delicias de los usuarios con modelos trail como dije al comienzo. De extraordinaria belleza, cuanto más aprendes este tramo y lo conoces, mucho más lo adoras. Gran desconocido por muchos, puede hacerse corto, pero seguro que inolvidable. Es raro que no quieras volver a repetirlo.



   Toca volver a la calma y entramos de lleno a la localidad de Uceda, aunque solo hayamos hecho un corto uso de la CM-1002, la misma que nos ha de llevar hasta orillas del Río Jarama en la frontera con la Comunidad de Madrid, la que ya no abandonaremos hasta el final de nuestra ruta; cruzamos el paso del río custodiados por una formación de "Malacones" y tomamos la M-102 en sentido derecha hasta Pontón de la Oliva (adentrándonos en la M-134), que nos conduce hasta el Mirador del Embalse del Atazar por una carretera con firme regular, pero algo peligroso en invierno a causa de las múltiples manchas de humedad que rebrotan en ciertos puntos. Presenta un asfalto deslucido por el paso del tiempo y la situación meteorológica extrema de la zona que castiga su superficie por el incesante paso de camiones que derraman la sal al paso para combatir las heladas. En época de calor goza de agarre aceptable y la ausencia de baches lo hace excelente para disfrutar apurando y entrelazando curvas, siempre teniendo sumo cuidado con la cercanía de sus guardarraíles que, en muchas ocasiones, te da la sensación de que llegas a rozar los manillares si intentas hacer cambios de dirección excesivamente bruscos.

   De este modo llegamos al punto mas visitado y parada obligada de muchos motoristas: el mirador de El Atazar. Lugar de visión privilegiada donde se pueden observar la majestuosidad del pantano y su presa, y la localidad del mismo nombre de fondo envuelta en un mar de jaras que destacan con el rojizo de su terreno y el negro de su pizarra. Algunas mañanas, si el tiempo acompaña, podemos tener la fortuna de contemplar a los integrantes del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas con base en Torrejón de Ardoz, que a bordo de los conocidos “botijos” (Canadair CL-215), aviones apaga-fuegos, descienden hasta el pantano para amerizar y llenar sus tanques de agua, llegando a recorrer una gran distancia dentro del pantano y levantado el vuelo una vez cargan sus bodegas, para posteriormente lanzar su contenido sobre una zona elegida. Es todo un espectáculo.

  


    Después de admirar la belleza de este paraje incluyendo unas fotos en grupo (si no hay foto, no hay salida), continuamos por la M-134 casi el tiempo que transcurre hasta llegar al cruce y entrar en la M-133, que desembocará en la intersección de Torrelaguna–El Berrueco. 

   El asfalto que nos encontramos en los, aproximadamente catorce kilómetros hasta dicha intersección, es el mismo que hemos dejado recientemente atrás y del que sólo tendremos especial cuidado en mañanas frías, por el hecho de comenzar los primeros kilómetros entre las sombras del pinar que discurre a través de la vía y, como no, debido a su clara orientación hacia el norte. Este tramo es de los más divertidos y técnicos de la ruta. Su parte final ofrece un pequeño desnivel en bajada donde no paras de enlazar virajes a izquierda y derecha sin frenadas fuertes, haciendo que la conducción fluya de manera muy agradable. Una sensación que se verá incrementada si nuestra visita a la zona es más regular y conseguimos memorizar el trazado. En cualquier caso, nada que no escape a la pura lógica de la conducción en carretera.

   De este modo llegamos al cruce con la M-131 que divide en dos las posibilidades de cambiar la ruta. Si disponemos de poco tiempo, tendremos la ocasión de transitar menos de nueve kilómetros hasta Torrelaguna por el que será el mejor tramo de carretera que vamos a recorrer dentro de la ruta, justo merecedor de la fama que los moteros dan a este  lugar. Una vía ancha, bien peraltada, con guardarraíles seguros y un asfalto con buen agarre. Tramo que en un día de diario se disfruta al 100% por el poco tráfico que presenta, pero que en fin de semana puede llegar a ser un suplicio debido a la alta masificación de vehículos de dos y cuatro ruedas. Es un trayecto que engancha por ser muy cómodo y entretenido, pero que se acaba rápido. Sin embargo, nosotros seguiremos trayecto hacia la Sierra del Rincón tomando el desvío a la derecha desde el cruce con la M-131, donde nos esperan parajes de gran belleza y podremos disfrutar de un recorrido más largo. Al fin y al cabo, el de Torrelaguna, será uno de los tramos que retomaremos en la parte final de nuestro trayecto.




   Como hemos elegido la ruta larga, dirigimos nuestro camino hacia El Berrueco, donde proseguiremos camino hasta bordear el Embalse del Atazar, no sin antes tomar la M-127 dirección Cervera de Buitrago, inmersos en un trazado sencillo y carente de curvas lentas. Dos largas rectas nos hacen admirar el paso por La Dehesa de Santillana y su palacio finca hoy reconvertido en un complejo para bodas. 



   De este modo llegamos hasta la Presa del Villar, otra de las grandes obras del agua y que sirven de abastecimiento (como el resto de los embalses de la zona) para la capital y un gran número de localidades de la provincia. En época de capacidad plena del embalse, podremos admirar su magnífico salto de agua en caída al vacío.  


   Dejamos la presa y nos dirigimos rumbo a Robledillo de la Jara sin pasar por la localidad de Cervera (no la de Marc Marquez). A través de la misma M-127 que nos dejará casi a las puertas de la localidad de Prádena del Rincón, una carretera sencilla y de agarre correcto la cual nos permite plantarnos en Robledillo, dándonos cuenta enseguida el porqué de su apelativo; el monte de jaras que bordea el pueblo es inmenso.


   

   A partir de este momento enlazamos hasta  un total de tres pueblos separados entre sí por muy pocos kilómetros: Berzosa de Lozoya  Serrada de la Fuente y Paredes de Buitrago, lo que hará que nuestra ruta se ralentice más de lo deseado, pero que la arquitectura y el entorno compensarán esa falta de acción. 


   Arquitectura como la de este último pueblo, que muchos dicen que debe su nombre gracias a la rectitud que mostraban en el pasado sus muros y fachadas en piedra sin mortero. Construcciones que son todo un símbolo en la Sierra del Rincón, y donde sus ayuntamientos han logrado que se continúe edificando de esta misma forma y no perder así ese atractivo que les define.

   Hemos dejado Paredes atrás y retomamos la bella ruta hasta Prádena del Rincón. En este tramo descubriremos dos Nidos de Ametralladora, los cuales no pertenecen a ninguna guarida de ave singular de la zona, sino que servían como emplazamientos equipados con un fusil ametralladora, y que se empleaban en la Guerra Civil como apostadero de francotiradores para el control de tropas en el paso. Éstas se encuentran en el margen izquierdo de la vía y son todo un símbolo de lo que nunca hay que volver a repetir jamás; en la siguiente intersección que nos hallamos, deberemos dejar la M-127 para coger la M-130 a derechas y no dejarla ya hasta Puebla de la Sierra, último pueblo de la Comunidad de Madrid por estas latitudes. Aquí comienza una verdadera ruta de montaña donde, de nuevo, las motocicletas tipo trail se van a encontrar en su salsa.



Bajada de Montenegro
Proximidades con el cruce de La Hiruela
   Vamos dejando las últimas casas de Prádena del Rincón y, observando la vía estrecha por donde avanzamos en la que apenas entran dos turismos, nos vamos haciendo una ligera idea del territorio que nos queda por descubrir. 


   La Dehesa es el tramo que nos ha de situar a las faldas del Puerto de la puebla (1636 metros de altitud) o Cerro de Montejo como es conocido por los lugareños. Los rebollos, como se conoce al roble pequeño por estos lares, van ciñéndose a los márgenes de esta pequeña carretera y como espectadores silentes nos acompañan hasta el inicio del ascenso al puerto. La subida comienza a retorcerse a la vez que va cogiendo desnivel de tal manera que, llegando a la bifurcación con el desvío hacia La Hiruela, cogemos una amplia curva de derechas que nos obligará a tomarla en primera o segunda velocidad. Dos largas rectas nos adentran en la zona de pinar conocida como Montenegro y, cuestión de tres curvas después, coronamos por fin la cima finalizando de este modo la ladera oeste del puerto.



Mirador oeste
Mirador este
   Aquí en el alto haremos otra de las paradas obligadas. Lo mejor de este Puerto de la Puebla es su maravilloso mirador. Al Oeste se puede admirar parte de la zona recorrida y todo el Valle del Lozoya, con Somosierra en la zona mas oriental. Al este, la bajada que nos espera hasta llegar a La Puebla, con ese trazado serpenteante que parece no acabar y se pierde con la visión de los primeros tejados de las casas que se adivinan en la distancia. El tortuoso recorrido impresiona a simple vista y nos dibuja una sonrisa en la cara presintiendo la faena que nos espera a los mandos de nuestra motocicleta. Es el momento de ponernos manos a la obra y gozar de esta impresionante bajada.






   Recuerdo cuando todavía era propietario de mi Honda XR 650 R. Equipada con ruedas de 17 pulgadas y neumáticos de carretera, era una delicia recorrer este tramo ratonero que se adaptaba a las mil maravillas al concepto Supermotard. Las horquillas de 180º y en bajada que dibuja la retorcida vía, no suponían ningún problema y hacía que la conducción fuera verdaderamente excitante. Pero sigue siendo divertido con cualquier tipo de motocicleta y tampoco hace falta utilizar sus más de veinte curvas y los casi nueve kilómetros como un circuito de carreras para deleitarnos de un magnifico pilotaje; pinos, robles, jara, cantueso... generan un olor especial que nos acompañará durante el descenso y servirán de complemento para apreciar aún más todo lo que nos rodea. Si a esto añadimos que tenemos la posibilidad de hacerlo en grupo, disfrutaremos mucho mas con el descenso y su belleza se multiplicará notablemente.








Plaza de Carlos Ruiz. La Puebla
   Una vez en La Puebla de la Sierra, y si disponemos de algo de tiempo, podremos estacionar por un momento nuestra motocicleta y admirar la arquitectura que nos ofrecen sus casas de piedra, la ermita que data del siglo XVI junto a la fuente de ingeniería árabe, o el esplendido museo al aire libre de El Valle de los Sueños, que cuenta con más de 100 obras de 28 escultores, integradas perfectamente en el paisaje y muy próximas a su casco urbano. Pero si esto no fuera suficiente, disfruta de la naturaleza más pura y con mejor encanto que vas encontrar en un pueblo de la Comunidad de Madrid, y que resulta más propia de zonas del norte de España. 


   Terminaremos la visita reponiendo fuerzas en su mesón hospedería que lo encontrarás en la Plaza Carlos Ruiz, junto al ayuntamiento. O en el Bar de Filo, tasca tradicional que además funciona como pequeña tienda de alimentación.  





   

   Vamos iniciando el regreso a Torrelaguna, pero descubriendo un nuevo camino hasta la localidad de Buitrago de Lozoya, una de las más importantes en esta zona de la sierra noreste. Aunque también andaremos una parte sobre nuestros pasos. Una vez hayamos bajado el puerto de la Puebla y pasado Prádena del Rincón, continuaremos viaje por la M-137 en dirección Gandullas y Buitrago. Cruzaremos el pequeño paso del Río Cocinillas que se retuerce en presencia de una mole rocosa al pie de su pequeño puente, y bordeado por los característicos muretes almenados que marcan el límite de la pista y que resultan tan tipicos de las carreteras de montaña. Este tramo es uno de los habituales dentro del Rally Comunidad de Madrid y un paso donde se concentran muchos aficionados por su gran espectacularidad. 


   De este modo llegamos enseguida a la localidad de Gandullas, muy próxima a Buitrago y separada por la Estación de Seguimiento de  Satélites que encontraremos a nuestro paso. 


Estación de Seguimiento de Satélites. Gandullas.



  Como dije al principio, llegados a la localidad de Buitrago, merece la pena hacer un alto para admirar su Conjunto Histórico Artístico o reponerse del camino recorrido, si es que no lo hemos hecho antes en La Puebla. 



 Es hora de volver hasta Torrelaguna por la Comarcal M-126 que nos llevará hasta el pueblo de Manjirón; apenas seis kilometros y medio de trazado suave que nos acercan hasta este pequeño municipio, pero que una vez que comenzamos a abandonar los limites de su casco urbano, diafrutaremos de un corto paseo flanqueado por muros de piedra que delimitan la pista en algunas zonas. Salvando las distancias, por momentos pareces discurrir por alguna de las angostas carreteras que se pueden ver en algún paraje británico. El corto itinerario nos lleva a conectar con la M-127, carretera por la que ya hemos circulado y que ha de llevarnos de vuelta hasta Torrelaguna, realizando un giro a la derecha una vez ponemos un pie en su cruce.



   Y como ya he descrito al comienzo el magnifico recorrido de la M-131 que comprende las localidades de El Berrueco y Torrelaguna, el cual es merecido responsable de la fama de esta ruta de El Atazar y que muchos practican, solo queda disfrutar del estimulante itinerario que supone cubrir la distancia entre estas dos localidades. 



   Realmente se hace corto y se echa de menos un trazado más largo con la seguridad y buen rollo que transmite este. Todos tenemos alguno de referencia que, por debilidad o cercanía a nuestro lugar de residencia, es el que más visitamos con frecuencia. Reconozco que el mío no puede ser otro, tanto por las circunstancias a las que me refiero, como a las de conocer la zona desde muy niño. Merece la pena descubrirlo.




   Buena ruta. Uves y Ráfagas.







Miguel A. Eguía

@eguiaonroad